A lo lejos,
casi de forma imperceptible
puedo escuchar, como un eco
la sirena de un barco.
Y por un segundo
siento nostalgia de lo pasado
el olvido de los puertos
y los mares encabritados.
De la misma forma
escucho tu voz,
como el más leve susurro
en mi memoria,
como un orgasmo
de sentidos apagados
que vuelven a renacer.
Y es difícil, a veces, creer
que no fuera todo
un sueño frágil y absurdo,
un sin sentido
que pasará por nuestras vidas
sin hacer ruido.
Pero he decidido
mantenerme expectante
dejar que los días
poco a poco giren y avancen
hasta que sea inevitable
conocer la verdad
y despertarme.
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