lunes, 9 de mayo de 2016

Bajo el cielo de Madrid

Aquí están otra vez
las migajas de un nuevo día
el café en vena a las seis de la mañana
corriendo-te  despacito

con ese frío que hiela la sangre
y observas el metro, sin ganas,
alejarse mientras corres 
en dirección Sainz de Baranda.

Y corres, vuelas y saltas
y maldices todas las copas
que tomaste ayer por la noche.
Te giras con cuidado
sin mostrar todo tu cansancio

por hoy ya tienes suficiente.

Y agonizas frente a la mirada
grotesca de un televisor de plasma
que te dice que todo va bien
y que viajar es más barato
si tienes menos de veintiseis.

Y la rutina se te come
y cuando comes lo haces sin alma
que se lo ha llevado todo
esta ciudad de polen gris
 que te llena los pulmones
de alquitrán negro y acónito.

Y llegas a casa 

 mueres

en el colchón que te ve marchar

cada 
               nuevo
                                puto 
                                          día

a las seis de la mañana.

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