Todo me sabe a nada,
si es para volver a ver
esos ojos de mar nocturno,
de dunas de desierto sin luna,
de estrellas de cielo,
remanso de aurora,
estupor clandestino,
de noches sin laguna
en el fondo del oceano.
De la vida sin prisa
Y la prisa en juego de lo diàfano.
Del amor adolescente,
del gitano y su guitarra
cantando rumbas en tu nombre.
Que los mares de aquella patria etrusca
son heridas de bala en la nuca
de muerto en la cuneta,
como mi maestro poeta
que fue García Lorca.
El olvido de tus labios,
el sabor de los recuerdos
y la duda...
Que corroe los poros
y el sudor de espigas
en los párpados amortajados
bajo la mesa color caoba
entallada en bisel de labios
2'50 en el chino de abajo.
Y las gatas callejeras
riegan la noche plañidera
con un maullido incesante
de cariños no verbales y berrea.
Que no hay tregua sin pelea
ni atasco que valga serlo fuera de la M-30.
Que me arde la vocación en el pecho
como cada cigarro que añoro
un lunes festivo sin tabaco.
Que estoy bebiendo esta mistela
en honor de la tela descosida
de tu recuerdo enmarcado.
Y la lluvia ya no sabe como antes
como cuando mordias fuerte
y salía un "No pares"... de la garganta.
Que los días impares
no madruga la madrugada
y los bares te persiguen...
A ras de minifalda.
Y la luna es más cobarde
y los sueños disfraces
de lamentos quedos y angustias
y las tres o cuatro golondrinas que quedaban
son ahora palomas aforadas en ginebra
y los placeres de verte
son intrusas y malevolas musas.
Y soñarte nunca fue tan lindo
ni los besos tan reales.
Que ya no queda más adentro
"Un chupito compadre"
y que la suerte sea vuestra
cuando a mi no me acompañe.
No me esperes despierta,
que a veces me entretengo
y casi siempre
llego tarde.
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