Y escribió sus palabras con las mías
y el vagón fue parando en el andén.
La miré fijamente,
como quien se juega la vida
y sentí en el pecho
que de nuevo volvía a tener
una llama pura y limpia.
Algún día te darás cuenta
que lo que siento
no se late en cualquier pecho.
Quizá la próxima vez,
puede que otro día
sientas lo que yo siento.
Y ese será el momento,
Y ese será el momento,
la fría gota de la lucidez
amilanándose en tus pensamientos;
devolviendo todas esas horas
que perdiste soñando con él.
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