Y ser el hombre más frío,
olvidar sueños rotos
y grabar a fuego las heridas.
Llorar por dentro las mentiras
que me dejó aquel niño,
que una vez fui yo, hace años.
Desgrabar cada suspiro resignado
de saber que vivo la vida sin ti,
que nunca estaré a tu lado.
Y ser el hombre más frío,
sin dolor ni penas,
siguiendo el exilio de la condena
sabiendo que son mis cadenas
el afilado cuchillo
que cada noche recorta
la Luna, más blanca y llena.
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