Y habrá que esperar
que los errores se enmienden,
que el tiempo pase
y las heridas sanen.
Y habrá que esperar
a que cicatricen los cortes,
que las marcas de la piel
sean borradas de la memoria.
Y habrá que esperar
que las farolas fugaces
nos roben de nuevo la vida
y ahoguen en olvido la ponzoña.
Y habrá que esperar
que no todo es rápido ni fácil,
cuando las lágrimas perdidas
se tiñen de negro y carcoma.
Y habrá que esperar
aunque espero no mucho,
para que de nuevo seas la niña
de ojos felices y profundos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario