No me gusta mojarme
que las gotas de agua
oxidan mi alma destilada.
Que las manchas de barro
son en mis botas la balanza,
el peso muerto que llevo a rastras
cuando intento escapar y no puedo.
Que son las gotas en mis gafas
lágrimas escanciadas de guerra fría,
el olvido entre las sábanas de tu cuarto.
No me gusta mojarme
que las gotas que se calan
entre las nubes de asfalto
son enredaderas que trepan
como yo hice por tu cuerpo.
No me gusta mojarme
que las gotas de agua
se me pegan en los huesos
como el alcohol y la madrugada.
No me gusta mojarme
que la lluvia me recuerda a ti
cuando te quise dar todo
y tú, amor,
ya no estabas.
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