Roto
Roto como mis manos
tras golpear aquel cubo de basura
que se interpuso en mi camino.
Roto como el alma sucia
que tengo pegada en los huesos.
Roto como el silencio
de esta vida que llevo
que a ratos duele y otros
es sólo una caricatura.
Roto como el corazón agujereado
de quien lo ha dado todo
y sólo recibe puñaladas bajo la cintura.
Roto como la esperanza
esa asquerosa tortura
que nos confiere una seguridad
falsa, ingenua y oscura.
Roto como la mordaza
que tapa estos ojos muertos
de poeta fracasado bajo las sombras
que delatan mi posición bajo la luna.
Roto como esa farola
que está debajo de tu casa.
Roto como la vida que soñaba
vida, que no es vida, sino muerte
cuando te empeñas en señalarme
que no me engañe, que no hay nada.
Roto como mis botas llenas de mugre
de andar las calles tras tus pasos
y en cualquier lugar perderme.
Roto como las copas
que nos bebemos por los bares.
Roto como el espejismo
que durante dos minutos y medio
proporcionan tus palabras
cuando me susurras al oído.
Roto como las comisuras de unos labios
que te empeñas en negarme.
Roto como las palabras
que desangro en este papel.
Roto como el suelo bajo mis pies
cuando salgo del metro
y dejo de saber quien es.
Roto como la muerte próxima
que viene a por mi,
a sacarme de este calvario
que es mirar atrás y verte con él.
Y ahora
aquí estoy, sin ti,
Roto.
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